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EL ÚLTIMO CUENTO

 

“Mamá, ¿qué te parece, subimos ya al tren?”

“Como tú quieras, hija.”

Carmen ayudó a su madre a levantarse del banco en el que estaba sentada en el andén, esperando a que ella saliera con los billetes. Volvía al pueblo después de veintiocho años de no hacerlo.  Estaba cansada, había pasado toda la noche haciendo paquetes, lo había dejado todo listo para que los chicos de la mudanza no tuvieran que hacerlo. No porque no se fiara de ellos, si no más bien porque quería que todo fuera colocado en orden. Cuando las cajas llegaran a la casa, solo tendría que ir abriendo y colocando. Todo tenía ya su lugar.

 

Alfonsa subió despacio al tren, era como si le costara dejar aquella ciudad que la había acogido durante tantos años. Tantos, que ya ni recordaba el día exacto en que llegó. Antes sí. Antes se acordaba de todo: Se acordaba de cuando se fue con su José a la ciudad y cerraron la casa del pueblo. Se acordaba de todas las vacaciones en agosto con sus niños. Se acordaba de los cumpleaños y de los santos, de cuando hizo la comunión su Pepe y cuando su Carmen.  Cuando murió su madre solica en su casa. Cuando su Pepe tuvo el accidente y cuando lo enterraron. Cuando José enfermó y lo ingresaron en una residencia, cuando lo enterraron también a él. Cuando ella dejó su piso en la calle Mallorca y se fue con su Carmen y su marido. Cuando se separaron. Y cuando empezó a sentir esa pena tan grande. Ahora ya casi no recordaba nada, había veces que no reconocía a su Carmen. Pero ahora volvía, al fin. Ya no quedaba casi nadie, pero su Carmen la llevaba otra vez al pueblo.

 

“¿Quieres sentarte al lado de la ventana mamá?”

“Como tú quieras, hija.”

Carmen ayudó a su madre a sentarse. Cada vez estaba más torpe y se cansaba más. Había decidido llevarla al pueblo antes de… que fuera demasiado tarde. Había veces en que ya no la reconocía, pero de su juventud si se acordaba. Es normal en esta enfermedad. No recuerdas lo que te ocurrió ayer pero sí lo más lejano. Ella pensó que le sentaría bien volver, solo hablaba del pueblo y de cuando salía con sus amigas al baile. Los médicos intentaron disuadirla, pero ella estaba decidida a hacerlo. Sería costoso y allí no tendría la ayuda que en la ciudad, pero…

 

El tren y su traqueteo estaban dejándole los riñones baldados. Su Carmen le preguntó si quería algo de beber y ella le contestó que más tarde. Tenía sueño aunque no sabía si podría dormir con tanto ir y venir de gente. Miraba por la ventana. El paisaje ya no se parecía al que veían cuando iban al pueblo de vacaciones. Ahora estaba todo llenos de naves y carreteras que rompían los campos, llenándolos de coches y humo. Antes se podían ver los riachuelos, las extensiones grandes de tierra sembrada y los agricultores arándola. Se veían pastar las vacas. De vez en cuando, un pueblo se veía a lo lejos, con los tejados rojos y las casas blancas. Y luego llegaba el mar, ese mar en el que tantas veces se bañaba de joven. Ahora ya ni los pueblos eran igual. Las tejas ya no son de barro, las hacen de color gris, como el humo de los coches y de las chimeneas de las fábricas. Ella cree que es para que no se vean sucias a los dos días. Y el mar está camuflado entre bloques de apartamentos, gigantes disfrazados de hormiguero.

 

“Mamá, ¿te acuerdas de los cuentos que nos contabas en el tren, cuando íbamos de vacaciones?”

“Claro hija. Tenía que hacerlo si quería que estuvierais a mi lado. Siempre queríais ir a correr por los pasillos y al revisor no le gustaba nada, se ponía nervioso. Sebastián, creo que se llamaba…”

“Cuéntame uno…”

 

Y Alfonsa le contó a su Carmen el cuento que sabía que a ella le gustaba más, el que siempre le pedía una y otra vez, sin cansarse de escucharla. Y ella se lo contaba, sin cansarse de contarlo, a pesar de las protestas de su hermano Pepe que quería otro. Y luego le contaba a su Pepe el otro, también una y otra vez… Le entró sueño, más que antes.

 

Carmen tapó a su madre con una mantilla y salió al pasillo. Miraba por la ventanilla pasar las ciudades, sería un viaje largo. Podría haberlo hecho en coche, pero su madre hubiera llegado muy cansada. Además, el tren le gustaba, le traía recuerdos de la infancia. Se acercó al bar y pidió un cortado, aprovechó para fumar un cigarrillo. En teoría lo había dejado, pero con todo el jaleo de la enfermedad de su madre, el despido en el trabajo, la decisión de irse de allí y la mudanza, había vuelto a fumar. Solo que lo hacía a escondidas de ella, como cuando era una adolescente.

 

Alfonsina se despertó y el tren ya estaba llegando a la estación. Se levantó entumecida, parecía que las piernas habían decidido despertar después que ella. Bajó la escalerilla y allí estaban, esperándola. Que guapas estaban y que sonrosadas tenían las mejillas. Todas la abrazaron y reían alegres su llegada. Ella también estaba contenta y feliz, por fin volvía para quedarse. La ciudad no era para ella.

“Alfonsina, pareces otra, ya verás cuando te vean en el pueblo.”

“Sí, ya verás. Pepito, el hijo del Abundio, ya sabes, el del colmado, ha montado un bar y pone música moderna.”

“Nosotras vamos todos los días a tomar unas hierbas, porque tiene de todo y es muy amable.”

“Pero dejar que respire que no acaba de llegar que ya la estáis atosigando.”

Y se fueron todas caminando juntas, como antes de que ella se fuera del pueblo. Llegaron a la plaza de la iglesia y el párroco salió a saludarla.

“Alfonsina, que bueno que has vuelto. Se te echaba en falta por aquí. Ya no hay almas buenas y fieles como la tuya, espero verte en la misa del sábado y en la del domingo. Ve con Dios.”

Y siguieron caminando hasta su casa. Tenía la pared blanca, recién encalada. Lo habían hecho por que ella volvía, seguro. Y los porticones de las ventanas también estaban pintados, de color azul mar, como siempre. Y la puerta roja, como siempre. Le gustaba que todo se conservara igual. Al entrar en la casa sintió el olor tan familiar de la comida de su madre, de las sábanas acabadas de planchar, de las hierbas colgadas en el rincón de la alacena, de las conservas de su abuela, del agua de violetas de su madre, del jabón de afeitar de su padre… y el olor a sal. Entraba por las ventanas abiertas de par en par, igual que el sonido de las olas. 

Todas desde la puerta se reían de ella por que había empezado a llorar y la pintura que traía en los ojos, esa tan cara, rara y moderna que allí nadie la tenía y que la hacía parecer una chica de ciudad, se le estaba corriendo y le dejaba unos regueros negros en la cara.

“Luego pasamos a por ti, Alfonsina. Ponte guapa que iremos al baile, ya verás que música nos pone el Pepito, además… es muy guapo!! Jajajajaj….”

Estaba en casa de nuevo. Era feliz.

 

Carmen se sentó enfrente de su madre, que miraba por la ventanilla.

“Mamá, ¿tienes frío?”

Silencio.

“¿Mamá?”

….

                                                                                                                                                                                   Laura 

 

 

                                                                                                                                                                                    

 

 

P.D: Esta es otra versión de la misma canción. Muy buena también, no os parece? 

 

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Acerca de lauhra

about me??? what????
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12 respuestas a

  1. Jara dijo:

    Es una historia triste, pero tiene ese lado tierno de todos nosotros. El volver a casa y encontrarte con todo tu mundo, aunque con el paso del tiempo cambie, pero las paredes que te mantuvieron caliente no derribará todos esos recuerdos.
    Hay mucha gente que quiere su último respiro en el lugar que las vio nacer…
     
     
     
    No soy dura. Que yo tampoco me dedico a esto.Aunque me encante.
    Te dejo la dire donde cuelgo las historias ahora.
    http://primeraescena.blogspot.com/
     
    muchos besos.

  2. xorri dijo:

    Me han regalado este corazón y tengo que entregarlo a mis amigos y tú estás entre ellos, besitos y disfruta del juego
    Vamos a Jugar…El Juego del Corazón… Pasa este Corazón a
    10 Personas…que Quieras…!!!! Si Tu Estuvieras Dentro del Corazón de
    Esas 10 Personas… Esas 10 Personas tmb Te Enviaran este Corazón Otra
    vez para Ti…( espero que Yo Este en Tu Corazón Tmb xD ) Vamos a Ver
    en Cuantos Corazones estás Tu… ________0000000000000________0000000000000________-
    – – – – – _ ______000000000000000000__000000000000000000______- – – – –
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    _______________________0000_______________________- – – – – – _ ________________________00 Smiley
    BESOS

  3. Silvia dijo:

    ¿Cómo que la idea fue mía?. A ver si tomamos más fósforo que eres mu joven pa perder la memoria sister. La idea de deformar la cara de CaliLuís fue TUYA, y me dijiste que le estaba bien empleado, por si se enfadaba su mujer. ¿O NO?
    ¡Claro que no has visto las fotos! ¿Te has pasado por casa en dos semanas?. La semana pasada me acompañaste al médico, recién tenías ordenador y una señal mu débil del wifi.
     
    Laura, me gusta divertirme, y me descojoné que te cagas leyendo, cuando pude entrar, el post de Luís, los comentarios, es más, se lo dije en uno. Pero no me gusta la mentira. Las bromas y las mentiras, a parte. Ya sabes como soy yo.
     
    Por cierto, entra en mi blog cuando puedas, en este, desde el que te escribo y mira, si no te da apuro lo que he descubierto sin querer. Es horrible, y más lo es cuando por culpa de una puñetera religión se podía haber evitado llegar a ese extremo.
     
    ¡Te quiero!
     
    Syl

  4. Laura dijo:

    Hola!!
    Amaru… exactamente son 15330 + los días de los años bisiestos que más o menos serían 10, hacen un total de… 15340 besos!! Casi ná. Como ya te he dado tantos, hoy solo te mando uno chiquitito, vale? No es plan de que los acapares tú todos…
    Aure… Menuda cosa me has dicho, jajajaj, pa’llá que voy!!! Y Silvia… está. Le diré que te acuerdas de ella, aunque al igual ya te ha leído… Un beso para ti y otro para mi sister.
    Jara!!! Hola!! Sííí, ya estoy por aquí, como puedes ver. Gracias por tus saludos y tus besos. Y… no seas muy dura conmigo cuando leas, eh? que yo no me dedico a esto. Un besazo, guapetona!!

  5. Jara dijo:

    Holaaaaaaaaaaaaaaaaaa jo cuanto tiempo eh? que alegría que andes por aquí otra vez.
    Te leo más tarde. Venía a dejarte un saludo y muchos besos.
    😉

  6. Aurelio dijo:

    Hola cielo:
     
    Precioso cuento, me ha emocionado mucho… Gracias por pasarte por mi spaces, y deja los comentarios que quieras… Me dijo silvia en un mail que estabas sin internet Uffff no te imagino sin toquetear tu spaces jejejeje. A todo esto ¿Como esta Silvia? le di recuerdos para ti, cuando estaba recuperandose de la operacion, que supe que fue muy jodida… Dile que me dee algo en mi spaces, un comentaario, que tengo tantos spaces suyos que no se ya a cual escribir.
     
    Espero que estes bien y vaya todo genial. Un beso desde un rinconcito de España:
     
    Aure.

  7. Eduardo dijo:

    Hola chaska:
    Asi es, el 4 de Febrero fue mi cumpleaños, cumplí 42 años, casi la misma edad de tu hija jeje.
    Asi que ella es del 3?..osea es una acuariana, otra loca y genio!!!…seguro que ella es el centro de la casa, no?…asi somos todos los acuariamos.
    Gracias por tus saludos y ese dia lo pase bien, estuve trabjano y alli algunos visitadores me llevaron una torta y estuvimos comartiendo con ells y con los pacientes jaja.
    Bueno, espero que sigas pasando una buena noche.
    Hasta mañana.
    Besos de colores….ahh, preferia un beso por cada dia de mi edad, osea saca la cuenta 42 x 365 , eso es…uhhhh muchiiisimos besos jajaja

  8. Laura dijo:

    Hola Luís, cuanto sin verte.
    Que noooo, es broma. Tú siempre serás mu bienvenido a esta tu casa… pero ten cuidiao, no me pises l’afombra que es persa y cuesta un web el tinte. Me disperso, a ver, que me decías? Ah, si, que es triste… sí, es triste la vida… del salmón, sube que te sube después de echar un kiki y cuando por fin llega a su destino, va deshova y la palma, el muy idiota. Pero mira, hay a quien no le importa ná con tal de un polvete. Ya me dispersao otra vez. En serio, no creo que sea tan triste. En el fondo Alfonsina está en el mar, donde a ella le gustaba estar, mojándose los pies en la orilla, pero justo hasta la pantorrilla, que no sabe nadar… Mira, por lo menos tú has entendido que la entrada empieza y acaba, no como otros, que necesitan… no un cucharón, no, si no el puchero entero!!! Va por ti Xorri.
    Un beso, Calimero!! 

  9. LUIS dijo:

    Hola Laura:
    Joooodé, me has deprimido, coño… No sé por qué pero a mitad de la historia me estaba oliendo el final…
    En fin, así es la vida… y la muerte. Aunque no deja de ser una historia cuantas veces se habrá hecho realidad.
    Triste, mu triste me has dejao, puñetera… como cuando muere la peque de "Mujercitas", es que no se me olvida…
    Bueno, me voy a cenar, a ver si me alegro lo que queda del día… jodía… jajajaaaa.
    Besazos, me alegra verte "activa" otra vez.

  10. Laura dijo:

    Hola Amaru, ya te dejé coment en tu espacio, pero de todas formas, un beso.
    Xorri… lee bien. O ¿tal vez necesitas que escriba "fin" abajo de todo? Un beso.

  11. xorri dijo:

    Hola, me alegro de "verte otra vez" por aqui, ya te dije que no te ibas a librar de mí, ya me estoy enganchando a tu relato, jejeje,
    Espero con impaciencia el siguiente capitulo.
    Un abrazo.

  12. Eduardo dijo:

    Hola Laura:
    Me alegro mucho leer una nueva entrada en tu Espacio y saber que estas otra vez escribiendo.
    Hace tiempo que no sabia de ti, espero que todo te vaya muy bien…todo este tiempo te extrañe mucho.
    Espero que pase suna bella noche.
    Hasta luego.
    Besos de colores.

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