Amor sincero

No hay amor más sincero que el de un perro. Sin condiciones ni reproches.

Ayer llegaba yo tan contenta de pasear con unas amigas, a las cuales había invitado a tomar algo fresquito en mi terraza, y al entrar en el ascensor… se me agrió el humor. Ni que decir tiene que a mis amigas la barbilla les rozó el suelo. Boquiabiertas se quedaron.

Me joroba que eso sucediera, la verdad, porque debería importarme muy poco o nada, lo que cierto tipo de “personas” opinen de algún miembro de mi familia. Y es que, por si no había quedado claro ya, mi perro es uno más de mi familia. Es cierto que como tal, se comporta como nosotros. Está un poco “loco”, es juguetón y muy simpático, y saluda a to dios. Independientemente de que la otra parte sea o no sea digna de ser saludada. Él es así, un perro amable, como todos los perros. A demás, tiene un año y poco más, es un cachorro aún, y le falta mucho que aprender. Pero de eso, tranquilos, que yo me encargo. Porque mi perro, puede que ahora no sepa las normas estúpidas por las cuales nos regimos los animales a dos patas, pero tarde o temprano, acabará por aceptarlas, porque él nos ama, somos su familia y como nos quiere, las aprenderá. Dejará de ladrar de contento cuando llegue alguien, o cuando le preparemos para salir a pasear, reprimirá sus sentimientos y sus instintos por complacernos. Triste, la verdad. Él madurará, se tranquilizará y será un perro modelo, con un par de años tendrá suficiente… pero no será igual para la “persona adulta” a la cual le molesta compartir el uso del ascensor con mi perro. Ese vecino o vecina, seguirá siendo igual de (me guardo la palabra, que yo no soy mal educada). A esa “persona” le diré que, primero: mi perro subirá y bajará conmigo en el ascensor cada vez que él tenga que salir o entrar en casa, no pienso subir y bajar cuatro pisos a pie con él, solo porque “alguien” se crea de una raza superior (o ¿qué debería hacer, si no? ¿Mandar a mi perro por la escalera mientras yo subo o bajo en ascensor?); y segundo: si el problema lo tiene esa “persona”, que baje o suba por la escalera, ¡sin ningún problema, oiga! Tal vez a mí tampoco me guste compartir el uso del ascensor con ese tipo de “persona”, ¡¡¡¡no sea que eso se pegue!!!!

Luego, hay otra cosa que me molesta, me indigna… me entristece. La forma en que tenemos de decir las cosas. Una nota llena de faltas de ortografía pegada con celo en el espejo del ascensor no es la mejor manera de comunicación. Si algo nos molesta de otra persona, ¿tanto cuesta llamar al timbre y hablarlo? Sinceramente, eso dice mucho de ti, vecino/a. Tal vez tu mismo te estés dando cuenta de que es una gilipollez lo que dices en tu nota, sería la mejor suposición, la verdad, que te dieras cuenta de la tontería tan gorda que escribes… porque si lo que pasa es que te escudas en el anonimato para liberar tu rabia o tu frustración, y me has tomado como saco de boxeo… eso es mucho peor, perdona que te lo diga. Los problemas de casa hay que solucionarlos en casa, no tomarlo con los demás. Quizá yo sea blanco fácil. Puede que no sea una vecina modélica, ¡vete tú a saber! Aunque pago mis cuotas sin falta, eh! Y me quejo poco. A mí me da igual que no se pueda fumar en el ascensor pero haya un vecino que lo haga (ni se quien es, ni quiero saberlo), me da igual que bajen la basura y dejen el reguero de gotas y no lo limpien, me da igual (bueno, no tanto) que alguna vez me haya desaparecido del buzón alguna revista, me da igual si la puerta se queda abierta por descuido cuando alguien sale apresurado, me da igual si el portal está más lleno de hojas si hace viento (si eso dificultara mi paso, las barrería sin ningún tipo de pudor), me da igual que el cartero llame a mi timbre casi siempre porque soy una de las pocas que siempre le abre, me da igual si alguien mancha sin querer una pared, me da igual si alguien celebra una fiesta en familia y hay ruido hasta las tres de la mañana, me dan igual muchas cosas porque yo TAMPOCO SOY PERFECTA, NO ME MIRO EL OMBLIGO, Y TOLERO A LOS DEMÁS. Un día por ti y otro por mí. Eso me enseñó mi madre. Creo que me educó bien, en el respeto hacia los demás, pero también hacia mí misma.

Por eso no podía callarme ante tal ofensa. Porque me respeto a mí como persona y respeto a mi perro como miembro de mi familia, no me parece bien lo que me reclamas en tu nota anónima, vecino/a. Y como no tengo otro medio de hacértelo saber, ya que tu escogiste este sistema de comunicación vía “notitas pegadas con celo en el ascensor”, así voy a responderte yo también. Lo siento si mis palabras te hieren, piensa que a mí me hirieron las tuyas, y porque mi perro no sabe leer, si no también estaría ofendido. Probablemente, si algún día nos cruzamos al entrar o salir del ascensor, yo te salude y tú me saludes a mí. Y, si voy con mi perro, él haga lo mismo. La única diferencia entre tú y yo será, que mi saludo y el de mi perro será sincero, el tuyo no.

Para los que estén flipando con este escrito, les diré, que ayer un vecino/a me dejó una nota en el ascensor donde me exponía que no le parecía bien que un perro subiera y bajara en el mismo ascensor donde suben y bajan personas y niños. Ah! Al lado dejó otra nota, imagino que para la totalidad de los vecinos, donde nos comunicaba “amablemente” que la puerta de entrada tenía que quedarse cerrada. ¡¡¡¡Espero que no pensara que también mi perro se la había dejado abierta al salir!!!!

Pd; Repito: No hay amor más sincero que el de un perro. Sin condiciones ni reproches. Y no hay amor más sincero que el que yo le profeso a él.

Lauhra

Te quiero Silvy, se que a ti también te hubiera indignado.

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Acerca de lauhra

about me??? what????
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6 respuestas a Amor sincero

  1. Dicen que los perros tienen las cualidades humanas sin sus defectos.
    Te quieren aunque los trates mal y te perdonan todo.
    Qué ser humano hace eso?

  2. Esti dijo:

    Bien dicho! Hay gente a la que habría que dar de comer aparte….
    Ah! A mí también me toca siempre la cartera jjj

    Un saludito.

  3. Pingback: Amor sincero | Desayuno en Tiffany's

  4. Me uno a tu pensamiento, pero los “animales”, y me refiero a tu vecino, no debería vivir con seres civilizados.

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