Otra vez es Navidad

Madre mía la de meses que hace que no pongo música en el blog, que no en mi vida, ya que por suerte o por desgracia para los que me rodean, la música me acompaña siempre. Estoy vaga, lo reconozco.

Pero no venía yo hoy aquí a hablar de esto. Y es que ya estamos de nuevo en diciembre, quedan pocos días para las fiestas navideñas y familiares por excelencia y por interés comercial, con su machaque propagandístico y tal. La verdad es que yo paso bastante del tema anuncios, (aunque me hace gracia contar cuantos de perfume seguidos dan entre trocito y trocito de película, se pueden hacer hasta porras, a veces con mis hijos intentamos adivinar qué perfume viene después, o cual juguete, porque según a qué hora miras la tele, dan unos u otros) pero la verdad, es que agradezco enormemente que la Navidad me devuelva el anuncio de “Light blue” de Dolce & Gabbana… con su barca blanca en ese mar azul tan azul, ese hombre moreno de ojos azules tan azules y cuerpo esculpido, que se zambulle en el agua azul tan azul y emerge al lado de la barca donde, mientras suena “Parlami d’amore Mariù”, a la chica, le espera un beso azul tan azul al que apretar el culo… qué bonito. El anuncio, kicir.

En fin, que me disperso.

La razón de mi disertación no es otra que la de proclamar a los cuatro vientos que, este año, me gusta la idea de que llegue la Navidad. Sí, este año. Los inmediatamente anteriores fueron un asco: unos por expectativas demasiado elevadas que acabaron en fiasco, otros por la vida misma que se encargó de hacérmela triste y lúgubre. Y los venideros… ¡vete tú a saber de qué humor me encontrarán!

Así que someto a mis familiares y amistades a imágenes con marcado look navideño, uséase (bonita palabra que utilizamos poco): paisajes nevados, renos y lazos rojos, abetos cargados de las más diversas formas sobre medios de transportes variados, galletas de jengibre con decoraciones navideñas, centros de mesa llenos de velas y bolas purpurinosas, calcetines y chimeneas, coronas de cosas imposibles colgadas de puertas idílicas, regalos apilados junto a ventanales hacia los paisajes del invierno que antes os decía… Esas cosillas. Y como estoy convencida en que este año sí, me va a gustar que sea Navidad, estoy preparada y decidida a pasarlo bien. No os vayáis a pensar que tengo mi casa como una casita de caramelo abarrotada de lucecitas, campanitas y chorraditas navideñas; que espere las fiestas con ilusión esperanzada no significa que me haya convertido en una hortera poseída, ni que, rompiendo mi tradición del “todo a última hora sale de puta madre”, me pusiera a decorar en septiembre. Es curioso, porque ya que tengo ganas de Navidad, cabría esperar que tuviera escritas y enviadas mis postales, pero no es así. Yo me hice mi propósito, (como cada año, a pesar de tener navidades de mierda) de hacer mi lista de postales y regalos en octubre, pero la realidad es que mi naturaleza de “ya lo haré” se impuso sobre mí, como es habitual. Otra cosa, hubiera sido ir contra-natura en mi caso. Mi idea de cómo van a ser mis postales la tengo, ¿eh? Desde septiembre creo: tuve una idea luminosa mientras… No, no, no digo más ¡qué me descubro! La cara de flipe cuando las recibáis ya me la transmitiréis, jiiji… Y en mi cabeza, llevo fraguando y encajando durante meses, las múltiples y posibles combinaciones de regalos que harían ilusión a cada uno de mis elegidos para recibir uno.

Luego está el tema comidas. Las que yo cocino en mi casa y las que me limito a engullir en casa de los demás. Antes me mataba preparando canapés de foie con cebollita caramelizada y compota de manzana, volovanes de confit de pato a la trufa, gambas encebolladas a la guindilla dulce… y mis hijos me los tiraban a la cabeza; porque, en definitiva, a ellos lo que realmente les gusta de las navidades culinarias, son los canelones de la yaya. Punto. Así que simplifico mucho: si puedo acoplarme en alguna casa, lo hago. Sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Total, seguro que van a haber canelones en todas ellas. También puedo llevarme los que sobren en un tupper, y así me aseguro del menú en casa. Sólo existe un peligro a todo eso, acumular un par de kilos más en la línea de flotación.

Y llegamos al apartado de vestuario: este año voy a reciclar. No tengo pasta. Vale, os cuento lo que hice el otro día pensando en eso precisamente, lo de la línea de flotación y la pasta: probarme el vestido tan y tan estupendo que me compré el año pasado para fin de año. Menos mal que no gasté una burrada en él. Confieso que me sorprendió que me cupiera. Logré subir la cremallera aguantando sin respirar durante el proceso. Hasta arriba. Un par de minutos en apnea respiratoria, todo un récord. Creo que, si esa noche me limito a comer las uvas, (peladas y sin hueso, que todo abulta) podré salir a la calle con él puesto sin riesgo de reventar la cremallera. Luego, es cuestión de limitarse a beber una copa y mearla en el baño antes de la siguiente, y así sucesivamente. Lo cual me devuelve al anuncio… ¿Os imagináis que llega el tipo del Light Blue? Puedo tener una noche exitosa de fin de año y todo. Sería la ostia para rematar un año y empezar otro.

En fin, ya sabíais de antemano que tengo mucha imaginación…

 

Lauhra

 

Silvy, sé que a ti te resbalaba la Navidad, pero deja que este año te mande un poquito de mi espíritu navideño. T’estimo Silvy. 

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193/365 días con música, “Day Too Soon”

 

Estuve escondida pero ya da igual.

Corría y corría, con mi corazón de la mano.

Muy lejos, hacia ningún lugar.

Dejé de hacerlo, me dejé alcanzar.

 Te toca a ti sujetarme.

Demasiado pronto para un nosotros.

Cuando me encuentres lo sabrás.

¿No te dejaré, no me dejarás?

Prometo llevarte conmigo si me voy.

Otro día, otro más.

¿Más?

 

absolutely me 

 

Me encanta Sia, ¿la había puesto ya? No lo recuerdo. Antes (cuando las entradas no se distanciaban tanto las unas de las otras…) tenía un control absoluto sobre la música que ya había sonado en el blog, pero ahora… Bueno, si la había compartido con vosotros, no importa, es tan buena que puede tener día doble. Vamos con la historia de la canción…

Day too soon“, que traducido no sé si vendría a decir ¿un día no muy lejano? ¿un día muy pronto? Eso, que pronto. Pronto se va a dejar cazar, porque sí, porque le da gana. Sia es así. Más maja ella. Y australiana. Pertenece al álbum “Some People Have Real Problems” del 2008.  Aunque no esta canción, que fue uno de los sencillos de dicho álbum, el primero, saliendo en el 2007 precisamente por eso. Y, casi como todo el álbum, la escribieron Sia y Sam Dixon.   

Y por qué me gustará tanto Sia… supongo que porque es como las cantantes de antes. Y eso se nota. En como canta, su voz huye de la producción en cadena. No sé como explicarlo.

pd; ¿Sabéis que Sia es la personificación de la intuición, en egipcio? 

pd2; Os he puesto este vídeo en directo de la canción porque es el que más me gusta ella. Al natural.

Hasta mañana… va a ser que no. Tampoco.

Lauhra

Te quiero Silvy… este post te hubiera gustado. Lo sé.

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192/365 días con música, “Lilies of the valley”

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Desechando el frío que me invade,

gano tépalos, un poco a cada intento.

Azotada por los vientos del invierno,

pero fuertemente asida a la tierra protectora,

rasgo el manto blanco que me cubre

y me asombro con el azul brillante.

Envidiada por las otras más altivas,

me preparo para las caricias,

pues yo soy la preferida.

La más pequeña,

la más frágil,

la más fragante.

Soy… el lirio de los valles.

Completamente mío, absolutamente yo

“Lilies of the valley”, de Jun Miyake. Puro Jazz nipón. Ya estaba tardando en volver al jazz… creo que es mi música de fondo. Si en la vida real tuviéramos banda sonora, el jazz sería la mía. Vuelve a mí de forma recurrente, y ni siquiera sé cuando llegó por primera vez. Pero no se va, ni se irá nunca. Con lo cual, debo confesar que, es mi verdadero amor, el de “para toda la vida”. Y ya se sabe que una Aries… es fiel hasta la muerte.

Y dicho esto, os cuento: Jun Miyake empezó siendo trompetista de jazz. Luego pasó a ser compositor, productor, etc, etc. Toca a demás otros instrumentos, piano, Flugelhorn (ni idea de qué porras es, voy a buscarlo; vale, es un fliscorno de toda la vida!), melódica… vamos, metales y cuerda. “Lilies of the valley” forma parte de la banda sonora de la película documental “Pina”, de Wim Wenders, sobre una coreógrafa alemana, Pina Bausch, la cual murió inesperadamente mientras se rodaba. También compone música para anuncios, películas, anime… en fin, todo un prodigio el hombre!!! ¿Por qué he elegido esta y no otra de sus piezas? Porque sí. Me gusta mucho el ritmo, esa mezcla de jazz y… no sé, parecen ritmos de Bossa, tan moderno, tan distinto, sofisticado, me encanta. Y porque al ver el vídeo he flipado en colorines. Qué pasada. La coreografía es alucinante. Jopé, y que vaya casualidad que formara parte de una película sobre una coreógrafa, ahora que mi “Princesa” hace danza contemporánea!

Apa, espero que os guste la música y la danza. Disfrutarlo.

Hasta mañana… seguro que no.

Lauhra

Te quiero Silvy.

 

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Amor sincero

No hay amor más sincero que el de un perro. Sin condiciones ni reproches.

Ayer llegaba yo tan contenta de pasear con unas amigas, a las cuales había invitado a tomar algo fresquito en mi terraza, y al entrar en el ascensor… se me agrió el humor. Ni que decir tiene que a mis amigas la barbilla les rozó el suelo. Boquiabiertas se quedaron.

Me joroba que eso sucediera, la verdad, porque debería importarme muy poco o nada, lo que cierto tipo de “personas” opinen de algún miembro de mi familia. Y es que, por si no había quedado claro ya, mi perro es uno más de mi familia. Es cierto que como tal, se comporta como nosotros. Está un poco “loco”, es juguetón y muy simpático, y saluda a to dios. Independientemente de que la otra parte sea o no sea digna de ser saludada. Él es así, un perro amable, como todos los perros. A demás, tiene un año y poco más, es un cachorro aún, y le falta mucho que aprender. Pero de eso, tranquilos, que yo me encargo. Porque mi perro, puede que ahora no sepa las normas estúpidas por las cuales nos regimos los animales a dos patas, pero tarde o temprano, acabará por aceptarlas, porque él nos ama, somos su familia y como nos quiere, las aprenderá. Dejará de ladrar de contento cuando llegue alguien, o cuando le preparemos para salir a pasear, reprimirá sus sentimientos y sus instintos por complacernos. Triste, la verdad. Él madurará, se tranquilizará y será un perro modelo, con un par de años tendrá suficiente… pero no será igual para la “persona adulta” a la cual le molesta compartir el uso del ascensor con mi perro. Ese vecino o vecina, seguirá siendo igual de (me guardo la palabra, que yo no soy mal educada). A esa “persona” le diré que, primero: mi perro subirá y bajará conmigo en el ascensor cada vez que él tenga que salir o entrar en casa, no pienso subir y bajar cuatro pisos a pie con él, solo porque “alguien” se crea de una raza superior (o ¿qué debería hacer, si no? ¿Mandar a mi perro por la escalera mientras yo subo o bajo en ascensor?); y segundo: si el problema lo tiene esa “persona”, que baje o suba por la escalera, ¡sin ningún problema, oiga! Tal vez a mí tampoco me guste compartir el uso del ascensor con ese tipo de “persona”, ¡¡¡¡no sea que eso se pegue!!!!

Luego, hay otra cosa que me molesta, me indigna… me entristece. La forma en que tenemos de decir las cosas. Una nota llena de faltas de ortografía pegada con celo en el espejo del ascensor no es la mejor manera de comunicación. Si algo nos molesta de otra persona, ¿tanto cuesta llamar al timbre y hablarlo? Sinceramente, eso dice mucho de ti, vecino/a. Tal vez tu mismo te estés dando cuenta de que es una gilipollez lo que dices en tu nota, sería la mejor suposición, la verdad, que te dieras cuenta de la tontería tan gorda que escribes… porque si lo que pasa es que te escudas en el anonimato para liberar tu rabia o tu frustración, y me has tomado como saco de boxeo… eso es mucho peor, perdona que te lo diga. Los problemas de casa hay que solucionarlos en casa, no tomarlo con los demás. Quizá yo sea blanco fácil. Puede que no sea una vecina modélica, ¡vete tú a saber! Aunque pago mis cuotas sin falta, eh! Y me quejo poco. A mí me da igual que no se pueda fumar en el ascensor pero haya un vecino que lo haga (ni se quien es, ni quiero saberlo), me da igual que bajen la basura y dejen el reguero de gotas y no lo limpien, me da igual (bueno, no tanto) que alguna vez me haya desaparecido del buzón alguna revista, me da igual si la puerta se queda abierta por descuido cuando alguien sale apresurado, me da igual si el portal está más lleno de hojas si hace viento (si eso dificultara mi paso, las barrería sin ningún tipo de pudor), me da igual que el cartero llame a mi timbre casi siempre porque soy una de las pocas que siempre le abre, me da igual si alguien mancha sin querer una pared, me da igual si alguien celebra una fiesta en familia y hay ruido hasta las tres de la mañana, me dan igual muchas cosas porque yo TAMPOCO SOY PERFECTA, NO ME MIRO EL OMBLIGO, Y TOLERO A LOS DEMÁS. Un día por ti y otro por mí. Eso me enseñó mi madre. Creo que me educó bien, en el respeto hacia los demás, pero también hacia mí misma.

Por eso no podía callarme ante tal ofensa. Porque me respeto a mí como persona y respeto a mi perro como miembro de mi familia, no me parece bien lo que me reclamas en tu nota anónima, vecino/a. Y como no tengo otro medio de hacértelo saber, ya que tu escogiste este sistema de comunicación vía “notitas pegadas con celo en el ascensor”, así voy a responderte yo también. Lo siento si mis palabras te hieren, piensa que a mí me hirieron las tuyas, y porque mi perro no sabe leer, si no también estaría ofendido. Probablemente, si algún día nos cruzamos al entrar o salir del ascensor, yo te salude y tú me saludes a mí. Y, si voy con mi perro, él haga lo mismo. La única diferencia entre tú y yo será, que mi saludo y el de mi perro será sincero, el tuyo no.

Para los que estén flipando con este escrito, les diré, que ayer un vecino/a me dejó una nota en el ascensor donde me exponía que no le parecía bien que un perro subiera y bajara en el mismo ascensor donde suben y bajan personas y niños. Ah! Al lado dejó otra nota, imagino que para la totalidad de los vecinos, donde nos comunicaba “amablemente” que la puerta de entrada tenía que quedarse cerrada. ¡¡¡¡Espero que no pensara que también mi perro se la había dejado abierta al salir!!!!

Pd; Repito: No hay amor más sincero que el de un perro. Sin condiciones ni reproches. Y no hay amor más sincero que el que yo le profeso a él.

Lauhra

Te quiero Silvy, se que a ti también te hubiera indignado.

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191/365 días con música, “Águas de Março”

“É um passo, é uma ponte, é um sapo, é uma rã
É um resto de mato, na luz da manhã
São as águas de março fechando o verão
É a promessa de vida no teu coração”

Águas de Março, de Tom Jobim. Compuesta en 1972, lanzada como single en aquel entonces. En el 74 la volvió a grabar junto a Elis Regina, que es la versión que yo os he puesto. Por lo visto fue compuesta después de un duro día de trabajo componiendo otra canción… suele pasar, cuando menos te lo esperas, la inspiración aparece y no es para lo que tu la estabas esperando. 

Hoy he puesto la misma canción en diferentes versiones, cada una en uno de mis blogs (ya que los tengo, los utilizo). Evidentemente, en Desayunos, escribo a mi bola sobre lo que me inspira o no me inspira algo, en este caso una canción. Puede o no, tener algo que ver con ella, pero una cosa es cierta, y es que no ha dejado de sonar mientras escribía, tanto uno como otro post.

Hasta mañana… o no.

Te quiero Silvia.

Lauhra

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… y te dejé ir.

Let me go, don’t think twice, i’m alright… you’ll be fine.

Desayunos en bruto

No sé estar triste. Sin ti mi amor, yo no soy nadie.

Te pienso en la mañana, mientras bajo la escalera para salir a la calle. El aire frío de la mañana golpea mi cara, para despertar a mis ojos enrojecidos de no llorar y devolverlos a la realidad. En mi cama aún perdura tu olor, intento no dormir en el que fue tu lado, para que no se mezcle con el mío. Antes, cuando estabas aquí, nuestros cuerpos destilaban el vaho de la próxima mañana, enlazados, sumando el tuyo y el mío. Eso era bueno, muy bueno. Era la promesa de una próxima noche de intensa unión, tu cuerpo engarzado al mío, fundiéndose en un placer infinito.

Lo ves, no sé estar triste. Recuerdo esas noches y me sonrío. Siento un escalofrío, como de alas de mariposas, que recorre mi espalda y atraviesa hacia mi corazón, atenazándolo dulcemente con…

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190/365 días con música, “Mil pasos”

Mil pasos… uy, cuantos pasos. Y no serán suficientes.

Soha, nacida en Marsella, sus padres provenían de los campos de refugiados saharauis de Argelia… Tan actual el tema. Si por entonces hubiéramos hecho igual, tal vez ahora no podríamos disfrutar de su música. ¿Qué pena, no? Así somos de hipócritas…

Mil Pasos, pertenece al álbum “D’ici & D’ailleurs”, publicado en 2007; yo diría que es un tango… muy mezclado, que no agitado. A lo James Bond. La letra es muy explícita, así que no os pongo lo que significa. Bueno va, os pongo lo que significa para mí: Que sí, que me voy de a poquito, paso a paso se hace camino el olvido. Todo tiene largo recorrido y todo tiene final merecido.

Apa!!! Hasta mañana… o no.

Lauhra

Te quiero Silvy

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